6 Motivos para cambiar tu Asesoría a principios de año


 
Los principales son:
1. No te sientes realmente atendido:
no te llaman, no te escriben para informarte de asuntos importantes como subvenciones u otras ventajas de las que podrías estar sacando provecho.
2. No tienes una relación con tu asesor.
Ni siquiera le conoces. No sabes quién gestiona la información de tu empresa.
El trato es completamente impersonal y tú necesitas alguien con quien contar y a quien poder llamar.
3. No te hablan en un lenguaje que tú puedas comprender,
porque utilizan demasiados tecnicismos y no se preocupan por explicarlo de la manera más sencilla.
4. No te quedan claro el precio que tienes que pagar por los servicios que te ofrecen por las gestiones obligatorias en el período de un año.
5. No conoces al responsable de la asesoría
a quien poder consultar temas globales de tu empresa y conducirán al departamento
profesional que necesites en cada momento: contable-fiscal, laboral, mercantil, financiero o legal.
6. Tienes la sensación de que molestas cuando realizas tus consultas.
Y algunos más pueden ser:
7. Han cometido errores en su gestión y no han asumido la responsabilidad o reparado el daño.
8. No tienes la suficiente confianza en tus asesores.
 
Estas, entre otras, son algunas de las razones por las que te estés planteando un cambio en la asesoría que gestiona tu empresa.
Existe una fecha al año que hace que este proceso sea mucho más sencillo para todas las partes implicadas con el cambio de año.
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Por supuesto, es posible realizar el cambio en cualquier momento del año,
pero aquí te explicamos las ventajas de cambiar en esta fecha señalada:
1. El cierre fiscal se produce el 31 de diciembre.
La asesoría saliente se encargará de cerrar contablemente el ejercicio  anterior y presentará los impuestos devengados en dicho año. De esta manera, tu nueva asesoría empezará un nuevo ejercicio fiscal, haciéndose cargo de la confección y presentación de todos los impuestos del nuevo año que comienza.
2. Eliminas las posibles duplicidades de trabajo de la antigua y la nueva asesoría.
3. Eliminas las posibles omisiones o errores en la confección de impuestos.
Los impuestos que se presentan relativos al 4º trimestre (IVA, retenciones, etc.) sirven para regularizar los errores u omisiones cometidos en los impuestos de los tres trimestres anteriores; si hay un error u omisión cometido por la asesoría saliente en los impuestos anteriores al cambio, puede ocurrir que la nueva asesoría no lo tenga en cuenta y no lo regularice.
4. Eliminas ambigüedades por la responsabilidad de posibles errores cometidos.
En el caso de que se haya cometido algún error u omisión en la contabilidad o confección de impuestos de un año, es más fácil delimitar responsabilidades si únicamente ha habido un gestor o asesor durante ese ejercicio fiscal.
5. La entrega de documentación es mucho más sencilla.
A la hora de solicitar la documentación es más sencillo, ya que la asesoría saliente deberá entregar toda la documentación e impuestos devengados durante el ejercicio anterior al cambio (libros contables, impuestos, cuentas anuales, etc…), sin excepción alguna.
 

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